viernes, 22 de marzo de 2013

SCANDAL, THE FOLLOWING



Todavía tenemos fresco el recuerdo de las numerosas entregas de premios del cine del año 2012, que se sucedieron sin parar desde enero (Golden Globes, Premios de Sindicato de Directores -DGA-, Premis Gaudí, Berlinale, BAFTA, Critics Choice Awards,... y, en último lugar, los Oscar). Sin embargo, lo cierto es que otros dos géneros están haciendo una seria competencia a las producciones cinematográficas.

Por un lado, la publicidad; cada vez más directores de prestigio se encargan de producir las campañas de casas de lujo y moda (como es el caso de Frank Miller, para la campaña de Gucci; Guy Ritchie para H&M; Spike Lee montó su propia agencia -Spike/DDB- y se encargó de campañas para  empresas como McDonald's y Nike; y un largo etcétera), y actores y actrices reconocidos protagonizan anuncios de proyectos ambiciosos y presupuestos holgados.

De otro lado, y de forma más considerable, la televisión. La pequeña pantalla cada vez atrae más al público que la gran pantalla, ya no sólo por el ahorro y comodidad del formato de las series, sino principalmente por la calidad de sus producciones. Es mi género favorito, cada día de la semana tengo una cita ineludible con, como mínimo, una de ellas.

Me centraré en tres de ellas. Series de éxito mundial, de distintos géneros y tramas.

La primera de ellas es, sin duda, "Scandal". Aunque pase algo desapercibida entre el gran público, y no esté en boca de todos como lo fue "Lost" o lo es "Walking Dead" (en pleno rodaje, es otra serie que "engancha" más de lo que creemos), Scandal es, en mi opinión, una obra maestra. Combina política, justicia, corrupción, pasión, amistad, y otros muchos.

Scandal cuenta los entresijos de la política en Estados Unidos, y cómo una abogada con su equipo de "gladiadores" se encargan de gestionar crisis,  defendiendo y asesorando a personajes de relevancia de la alta sociedad norteamericana (particularmente, de Washington) que se encuentran inmersos en verdaderos escándalos, líos, y trampas. El equipo utilizará todos sus medios (legales y otros no tanto) para conseguir minimizar el efecto de aquellos en sus vidas profesionales y personales.

Todo ello mezclado con la implicación personal de la protagonista, la bella Olivia Pope (Kerry Washington, la Broomhilda de "Django Unchained"), con los trapos sucios de la Casa Blanca y hasta con el propio presidente de Estados Unidos (encarnado por el otro actor que encabeza el reparto, Tony Goldwyn, secundario de larga -aunque discreta- trayectoria), con quien además mantendrá un affair.


Olivia Pope (Washington) en primer plano, con dos de sus colaboradores, Harrison (interpretado por Columbus Short) y Abby (Darby Stanchfield), en un escenario algo sorprendente en la segunda temporada.


Muy recomendable: interesante, distraída, e intelectualmente motivadora, especialmente para abogados (aunque sin ser la clásica serie de letrados) y curiosos o seguidores de la política. Todos los personajes son brillantes, amén de sus intérpretes: Olivia -una gran interpretación de Washington como mujer dura e imparable-; el Presidente Grand o Fitz -mandatario con principios y enamorado-; Cyrus -el jefe de gabinete experto y comprensible-; Huck -el ex-espía oscuro, listo y resuelto-; Abby -la investigadora-; Quinn -la sospechosa ayudante "preguntona"-; Harrison -el gladiador-; el fiscal David Rosen -un símbolo del bien, la  bondad y el sentido de la justicia-; y hasta Mellie -la ambiciosa y manipuladora Primera Dama-. A punto de terminar la segunda temporada, espero que regresen ¡ya!

La otra que me ha cautivado es "The Following". Sí, es sobre asesinatos, y sectas, pero que no os parezca siniestra. No hay otra historia que haya sido contada de una forma tan perfectamente terrorífica y a la vez intrigante (basta con detenerse en el título -que, en mi opinión, podría estar jugando con el doble sentido de la palabra inglesa "following" -"seguidores" de una secta, y el hecho de "ser el próximo"- para darse cuenta).

Aunque la serie de culto del género "sangriento" sea Dexter, ésta le da un toque más oscuro, intelectual y morboso que hace que no puedas despegarte de la pantalla. Un asesino admirador de Edgar Allan Poe, Joe Carroll (interpretado genialmente por James Pourefoy), se dedica a cometer asesinatos emulando y enalzando la obra del escritor. Cuando es encarcelado, su obra será entonces continuada por sus cientos de acólitos, infiltrados en todos los estamentos de la sociedad. Una unidad especial del FBI se dedicará en cuerpo y alma a detenerlos, especialmente Ryan Hardy (un genial y recuperado Kevin Bacon) por su implicación personal en el caso. Un reparto que completan caras conocidas, sobretodo secundarios de televisión.

  
Otras series que recomiendo sin duda son "White Collar" (o "Ladrón de guante Blanco", escrita por la Twentieth Century Fox, con Matt Bomer como un ladrón y falsificador de arte que colabora con el FBI); la por todos conocida "The Walking Dead" sobre zombies; "Touch" (producción de la 20th Century Fox Television de género sobrenatural, cuya segunda temporada arranca el 8 de abril en España); "Person of Interest" (de la CBS, con Jim Caviezel y Michael Emerson -el Ben Linus de Lost-, medio policíaco con tintes futuristas); y "Hawaii Five-0" (policíaca remake de la serie del mismo título), entre otras. También habrá que ver la nueva de la Fox, "Hora Cero", sobre el genio Da Vinci, que aterriza en la Fox el 1 de abril.

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